Cooking time: 30 min
El Amontillado es el compañero perfecto para equilibrar y realzar todos los sabores del Korean Fried Chicken: su estructura y cuerpo sostienen la intensidad de la salsa y el punto picante, mientras que sus notas avellanadas y tostadas dialogan con el crujiente del pollo frito. Al mismo tiempo, su frescura y acidez limpian el paladar tras cada bocado, evitando la sensación de pesadez, y el contraste entre su carácter salino y lo dulce-picante de la salsa crea un equilibrio redondo y tremendamente apetecible.
Pasos:
1. Salpimenta el pollo y mézclalo con el huevo, el ajo y el jengibre.
2. Reboza los trozos en la mezcla de harina y maicena hasta que queden bien cubiertos.
3. Fríe el pollo en aceite caliente hasta que esté dorado y crujiente. Retira y deja reposar unos minutos.
4. Vuelve a freír el pollo una segunda vez para lograr un extra de crujiente. Reserva.
5. En una sartén, mezcla todos los ingredientes de la salsa y cocina a fuego suave hasta que espese ligeramente.
6. Añade el pollo a la sartén y mézclalo bien hasta que quede totalmente glaseado.
7. Sirve caliente, recién hecho.
Este vino, de exquista complejidad, es capaz de triunfar en múltiples terrenos, aportando su toque personal a una gran variedad de platos- ahumados, quesos curados, carnes blancas, pescado azul, platos especiados.
Como compañero de determinadas verduras como espárragos y alcachofas, nos brinda instantes sublimes.
Sírvalo entre 12° y 14° C en una copa de vino blanco.
Su sabor seco e intenso se adapta a maridajes difíciles y arriesgados.
Su estructura permite conservar las botellas abiertas durante meses.